La aspersión aérea con glifosato vuelve a quedar abierta como herramienta contra los cultivos ilícitos en Colombia. El Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella eliminó la resolución que mantenía suspendidas estas operaciones desde 2015, aunque el cambio no significa que las fumigaciones puedan comenzar inmediatamente.
La decisión quedó establecida en la Resolución 0006 del 18 de agosto de 2026, expedida por el Consejo Nacional de Estupefacientes y publicada en el Diario Oficial.

La nueva norma deja sin efecto la Resolución 6 de 2015, que durante 11 años mantuvo suspendido el uso del herbicida desde aeronaves para erradicar cultivos ilícitos.
Se trata de un cambio significativo en la política antidrogas del país. Sin embargo, entre eliminar la suspensión y volver a ver aeronaves fumigando cultivos de coca existe todavía un camino ambiental, sanitario, operativo y constitucional.
Aspersión aérea con glifosato: ¿qué cambió realmente?
El punto central de la nueva decisión está en diferenciar entre eliminar la suspensión y autorizar el reinicio de las fumigaciones.
El Consejo Nacional de Estupefacientes derogó la norma de 2015, pero dejó establecido que esta decisión no reactiva automáticamente el Programa de Erradicación de Cultivos Ilícitos mediante Aspersión Aérea (PECIG).
Tampoco constituye por sí misma una autorización para iniciar operaciones con aeronaves tripuladas.
En términos prácticos, el Gobierno retiró uno de los principales obstáculos normativos que existían para estudiar el regreso del programa, pero las autoridades todavía deberán superar diferentes requisitos.
La resolución de 2015 que acaba de quedar sin efecto puede consultarse directamente en la compilación jurídica oficial del Estado colombiano.
Consultar la Resolución 6 de 2015 en la Cancillería de Colombia
Esa norma había ordenado expresamente suspender en todo el territorio nacional el uso del herbicida en las operaciones aéreas de erradicación.
¿Por qué Colombia suspendió las fumigaciones en 2015?
La decisión tomada hace 11 años estuvo relacionada con las preocupaciones sobre los posibles efectos del glifosato en la salud humana.
La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) clasificó en 2015 el glifosato dentro del Grupo 2A, correspondiente a sustancias “probablemente carcinogénicas para los seres humanos”.
Tras esa evaluación, el Ministerio de Salud recomendó suspender inmediatamente su utilización en las operaciones aéreas contra cultivos ilícitos.
El Consejo Nacional de Estupefacientes acogió entonces el principio de precaución y expidió la Resolución 6 del 29 de mayo de 2015.
Desde entonces, la discusión sobre el posible regreso de las fumigaciones ha pasado por diferentes gobiernos, decisiones administrativas y pronunciamientos de la Corte Constitucional.
¿Qué falta para que regresen las fumigaciones aéreas?
Este es uno de los aspectos más importantes de la nueva decisión.
El regreso de la aspersión aérea con glifosato está condicionado al cumplimiento de requisitos ambientales, sanitarios y operativos.
Entre las condiciones señaladas está la existencia de un Plan de Manejo Ambiental General vigente, dentro de las competencias de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA).
También deberán adelantarse los procesos de consulta previa cuando las operaciones puedan afectar directamente a comunidades étnicas.
Además, las autoridades tendrán que garantizar mecanismos efectivos de participación ambiental para las comunidades campesinas ubicadas en los territorios donde eventualmente se pretenda ejecutar el programa.
Por eso, la eliminación de la suspensión abre la puerta jurídica, pero no significa que las aeronaves puedan despegar inmediatamente para iniciar fumigaciones.
La Corte Constitucional fijó límites para el regreso del glifosato
El Gobierno tampoco podrá diseñar el nuevo programa desde cero.
La Corte Constitucional ha construido durante los últimos años un marco de protección que deberá tenerse en cuenta antes de una eventual reactivación.
En la Sentencia T-236 de 2017, el alto tribunal analizó los riesgos asociados a estos programas y estableció condiciones relacionadas con la regulación, evaluación y mitigación del riesgo para la salud y el ambiente.
Consultar la Sentencia T-236 de 2017 de la Corte Constitucional
La consulta previa también será determinante.
En la Sentencia T-413 de 2021, la Corte concluyó que no podía modificarse el Plan de Manejo Ambiental del programa sin realizar previamente la consulta con las comunidades étnicas susceptibles de resultar afectadas.
Incluso dejó sin efectos decisiones administrativas relacionadas con el procedimiento ambiental y ordenó adelantar consultas en los núcleos de operación correspondientes.
Consultar la Sentencia T-413 de 2021 de la Corte Constitucional
Por eso, cualquier regreso tendrá que considerar las características particulares de cada territorio y la presencia de comunidades.
Colombia llegó a 261.000 hectáreas sembradas con coca
La decisión ocurre en medio de un panorama complejo para la política antidrogas.
El más reciente informe oficial de monitoreo disponible, correspondiente a 2024, estableció que Colombia alcanzó 261.000 hectáreas sembradas con coca al 31 de diciembre de ese año.
En 2023 habían sido registradas 253.000 hectáreas, lo que representa un incremento del 3,5 %.
Consultar el informe oficial de cultivos de coca 2024
El documento fue elaborado en el marco del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (SIMCI), producto de la cooperación entre el Gobierno colombiano y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.
La dimensión alcanzada por los sembradíos explica parte de la presión para encontrar nuevas herramientas que permitan reducir la producción de coca y afectar las economías del narcotráfico.
En Notired360 ya habíamos documentado el debate sobre los métodos para enfrentar estos cultivos. En marzo de 2025, el Gobierno anterior planteó para el Micay, Cauca, un modelo sin erradicación forzada y basado en sustitución voluntaria y proyectos productivos.
Leer en Notired360: el plan de sustitución de cultivos de coca anunciado para el Cauca
El cambio adoptado ahora por el nuevo Gobierno marca una diferencia importante frente a esa estrategia.
Narcotráfico vuelve al centro de la agenda nacional
El debate no se limita únicamente a determinar cómo destruir las plantaciones.
Los cultivos ilícitos forman parte de una cadena económica que incluye producción de pasta base, procesamiento de cocaína, rutas internacionales, estructuras armadas y lavado de activos.
Precisamente, Notired360 informó recientemente sobre la Fuerza de Tarea del Hemisferio Occidental, una estrategia de Estados Unidos enfocada nuevamente en el combate al narcotráfico y que tiene a Colombia como uno de sus ejes regionales.
El fortalecimiento de la lucha contra estas economías ilegales también coincide con cambios en la conducción de las Fuerzas Militares.
El nuevo comandante del Ejército, general José Bertulfo Soto, cuenta con experiencia operacional en unidades vinculadas a operaciones contra el narcotráfico, como documentó Notired360 al reconstruir su trayectoria militar.
Leer en Notired360: trayectoria del general José Bertulfo Soto
La erradicación, sin embargo, continúa siendo uno de los componentes más sensibles porque afecta directamente los territorios donde comienza la cadena del narcotráfico.
El debate científico sobre el glifosato continúa
La Resolución 0006 de 2026 también incorpora evaluaciones científicas posteriores a las que motivaron la suspensión en Colombia.
Según el documento conocido este viernes, se mencionan evaluaciones realizadas por autoridades europeas y estadounidenses que han llegado a conclusiones diferentes frente a la clasificación realizada por la IARC en 2015.
La resolución hace referencia, entre otras, a evaluaciones de la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA), la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA).
Estas diferencias mantienen abierto el debate científico sobre los riesgos asociados al herbicida y las condiciones bajo las cuales puede utilizarse.
En Colombia, además, cualquier decisión deberá ajustarse al principio de precaución y a las condiciones establecidas por la Corte Constitucional.
¿Cuándo podría comenzar nuevamente la aspersión aérea?
Por ahora no existe una fecha oficial para que comiencen nuevamente las fumigaciones desde aeronaves.
Ese punto es fundamental para evitar una interpretación equivocada de la decisión.
Lo aprobado por el Consejo Nacional de Estupefacientes elimina la suspensión establecida en 2015, pero el Estado deberá cumplir primero las exigencias ambientales, sanitarias, operativas y de participación ciudadana.
También deberá determinar en qué territorios podría aplicarse el programa y dónde serían necesarios procesos de consulta previa.
Después de 11 años, la aspersión aérea con glifosato vuelve así al centro de la estrategia colombiana contra los cultivos ilícitos.
El cambio jurídico ya se produjo. El siguiente paso será determinar si el Gobierno logra cumplir las condiciones necesarias para convertir esa decisión normativa en operaciones reales sobre los territorios afectados por los cultivos de coca.
Redacción Notired360.
