Colombia es un país con el 70 % de impunidad en los casos de asesinato y hurto, por lo tanto, con cada captura de líderes de bandas criminales, personas que sus actuares han sido corruptos o que han cometido un crimen atroz, los colombianos lo celebran, porque seria alguien más tras las rejas y menos haciendo daño, sin embargo, que tantas de estas condenas se cumplen al pie de la letra luego de ser sentenciadas.
Sin embargo, no siempre se cumplen estas condenas, luego de que los medios de comunicación quitan el lente de las personas que deben cumplir las sentencias, ¿tendrán suerte los criminales que no se les obliga a pagar?

Ejemplos de que en Colombia no se cumplen las condenas, son: Samuel Viñas, el empresario barranquillero que asesinó a su esposa en el 2010 y la de Emilio Tapia quien fue una pieza fundamental en el ‘Cartel de la Contratación’.
Samuel Viñas, debía cumplir una sentencia de feminicidio de 42 años en la cárcel, sin embargo, en el 2019 salió a prisión domiciliaria por polémicos conceptos médicos y aunque la Corte Suprema de Justicia sentenció que debía volver a prisión en febrero del 2020, hasta este momento él se encuentra en su lujoso apartamento.
Momento en que Viñas interpuso tutelas a la ley de Colombia, para que le concedieran la casa por cárcel:
Samuel Viñas ha interpuesto 8 tutelas para conseguir el beneficio de casa por cárcel, y en la última, instaurada ante la Corte Suprema, alega problemas de salud que lo habían mantenido internado en una clínica al norte de Barranquilla desde el 18 de noviembre de 2019. pic.twitter.com/HXdINb7Lne
— Jean-Pierre Serna (@jpserna) February 11, 2020
Emilio Tapia es otro ejemplo de que las condenas en Colombia no siempre se cumplen, este hombre hizo parte del ‘Cartel de la Contratación’ pero solo fue sentenciado a 10 años, de los cuales podría pagarlos desde su casa, pero hoy se encuentra nuevamente preso por otro millonario robo que cometió con plata pública, en “Centros Poblados”.
También te puede interesar: Los habitantes del Urabá antioqueño sienten miedo, luego de la captura de alias “Otoniel”
Esto se debe a que, en Colombia, no hay mano dura con las sentencias condenatorias, sobre todo cuando las personas tienen dinero y contactos, porque logran que se exponga el caso y los veredictos en donde ellos pagaran por sus actos, pero con el tiempo, los mandan para la casa o simplemente no les obligan a estar en la cárcel todos los años que se habían dicho.
Finalmente, la corrupción que se ha vivido en Colombia en esta etapa es muy grande y ni la Corte Suprema, ni el Consejo de Disciplina Judicial, ni la Fiscalía General o el Ministerio de Justicia han podido lograr cambiar estos hechos y obligar que todas las condenas sean cumplidas.
Por: Valentina Berrío
